El lanzamiento del ARSAT-1, que por ser un satélite de telecomunicaciones se realiza desde una ubicación ecuatorial, está a cargo de Arianespace, compañía conformada por el Centro Nacional de Estudios Espacial francés y todas las empresas espaciales europeas, cuyo centro espacial está emplazado en la Guayana Francesa. Se trata de la empresa más importante del mundo en este rubro, lo cual la hace sumamente confiable para el lanzamiento del primer satélite de telecomunicaciones argentino.
Lanzamiento del ARSAT-1

El proceso de lanzamiento es sumamente complejo, por lo que es necesario el mayor control de todas las variables intervinientes. El despegue somete al satélite a una seguidilla de sacudidas rápidas y bruscas que podrían malograr su funcionalidad. Además, el fuerte ruido que se produce hace que las superficies grandes y de poca masa (como los paneles solares y la antena de comunicaciones, que en esta etapa están plegados) vibren intensamente, lo que podría generar fallas en los puntos de anclaje del satélite. Superada la fase que deja al lanzador de Arianespace en la atmósfera, siguen los desafíos ya que una vez allí el cohete deberá liberar a los dos satélites que transporta (uno de ellos, el ARSAT-1), para lo que necesita un perfecto desempeño comunicacional (envío de la orden y recepción por el lanzador) y mecánico, es decir, que nada se trabe e impida así la separación del satélite del cohete. El satélite acompañante es el ISDLA-1, de Loral (Estados Unidos-Canadá).

Para verificar que ninguna de las operaciones involucradas en el lanzamiento y la eyección podría afectar al satélite, se realizaron de forma previa una serie de pruebas exhaustivas. Las primeras tuvieron lugar en INVAP entre julio y agosto de 2013: allí el satélite fue sometido a un Shogun Shock Test y a un test de desprendimiento, realizados en conjunto con Arianespace. También se hicieron otros ensayos, como los que pusieron a prueba el subsistema propulsión (Global Leak Test) y el funcionamiento eléctrico (ISEPET), y la revisión PER. Una vez concluidos, se realizaron nuevas pruebas en el CEATSA para hacer ensayos medioambientales. Allí se realizaron, por ejemplo, la medición de las propiedades de masa y los ensayos de vibraciones mecánicas y de vibraciones acústicas que el ARSAT-1 pasó exitosamente.